En esta tercera sesión, comenzados con dos warm up. El primero consistía en adivinar al personaje dado a cada alumno por la profesora y el segundo consistía en intentar explicar una situación vergonzosa. Ambas actividades me parecen muy útiles para romper el hielo y comenzar una clase porque propician el diálogo y crean un ambiente divertido y relajado en clase. Además, la segunda actividad me parece ideal para propiciar la creatividad y la imaginación del alumnado, aspectos muy importantes a tener en cuenta al crear nuestras actividades y sobre los que ya hemos hablado con la profesora Luz. En relación con estos warm up me parece importante destacar que debemos tener en cuenta las características de la clase si los queremos llevar a cabo porque en una clase muy movida, por ejemplo, solo conseguiríamos descontrol y sería muy complicado volver a centrar en la materia a los alumnos. Por el contrario, en una clase más callada o con dificultades para expresar su opinión sería un ejercicio ideal para desinhibirlos.
A continuación, comentamos algunos principios de tres personalidades en el campo de la educación. El primero es César Bona, profesor de primaria y finalista al Global Teacher Pirze. En la sesión destacamos varios principios de este profesor como recuperar las tutorías, menos deberes, no a las reválidas, currículos más flexibles y juntar las mesas. No me voy a centrar en explicar en qué consiste cada principio porque ya lo hicimos en clase, pero añado un enlace al periódico El Español, dónde le realizan una entrevista a César Bona y al final del artículo se enumeran y explican estas propuestas par ala mejora educativa. En mi opinión, las tutorías son algo esencial y que normalmente no se aprovechan como debería. En este máster cursamos la asignatura de Función Tutorial y recuerdo perfectamente el primer día de clase cuando la profesora nos preguntó qué hacíamos en nuestras tutorías cuando estábamos en el instituto. Todos podemos imaginar las respuestas: no hacíamos nada, simplemente estudiar o hacer deberes. La mayoría nunca hemos tenido una tutoría en la que se nos escuchase, en la que poder hablar sobre temas que nos interesasen o nos inquietasen como pueden ser la gestión del estrés, cómo hacer frente a los exámenes, el acoso, los estereotipos, el respeto, etc. Por tanto, estoy completamente de acuerdo con César Bona al decir que es necesario recuperar las tutorías, pero unas tutorías útiles para el alumnado y de las que salgan con un aprendizaje. A raíz de esto, César Bona también afirma que los alumnos deben participar activamente en la sociedad; pero actualmente se les llena de saberes teóricos y no se deja lugar para los aspectos más sociales y cívicos. Como ya he comentado en una entrada de Luz, considero que ambos deberían ir de la mano y se deberían formar a los alumnos para que puedan utilizar esos conocimientos en su día a día.
La segunda personalidad es Ángel Carracedo, catedrático de Medicina y experto en genética. Al hablar de Ángel Carracedo me quedo con su pensamiento de que no todos podemos alcanzar lo mismo al mismo tiempo, es decir, no debemos pretender que todos los alumnos aprendan lo mismo; sino que cada uno debe aprender acorde a sus capacidades. Para ello, los profesores debemos diversificar y darles las herramientas necesarias a los alumnos para que, de alguna forma, puedan ser dueños de su propio aprendizaje. Creo que deberíamos tener en cuenta el aprendizaje alcanzado por cada alumno atendiendo a sus características personales y no pretender que todos llegan a una misma meta, sino a metas diferentes y adaptadas a sus capacidades de aprendizaje. En una entrevista, Ángel Carracedo dijo: "el sistema educativo tiende a producir gente igual cuando la naturaleza nos quiere diversos". Creo que esta frase ilustra a la perfección esta obsesión actual por la que todos debemos hacer lo mismo, gustarnos lo mismo y aprender lo mismo al mismo ritmo. Debemos olvidar estas ideas preconcebidas porque no somos iguales y, en mi opinión, eso es lo interesante y beneficioso para la sociedad. Creo que más que intentar que todos los alumnos sean iguales, debemos educarlos en el respeto hacia los demás y hacia la diversidad.
La tercera personalidad es David Calle, ingeniero de telecomunicaciones, profesor de academia presencial y a distancia y fundador del canal de youtube Unicoos. De todo lo que hablamos sobre este profesional en la sesión, me quedo con la frase de "se puede hacer una clase interactiva con un palo y una caja". Creo que hoy en día siempre se relaciona la palabra innovación con la tecnología y no creo que ambos conceptos vayan siempre unidos. Es cierto que la tecnología supuso un cambio educativo importante y nos ha permitido innovar en clase, pero no creo que solo se puede innovar de esta forma. Creo que la innovación no debe estar relacionada con el medio o herramienta que se utilice; sino con la idea, el planteamiento y la realización de la actividad. En estas sesiones hemos visto que se puede innovar con dos trozos de papel o con unos carteles, por ejemplo. Actualmente estamos demasiado centrados en dominar los últimos programas y herramientas tecnológicas para emplearlos en clase y creo que, muchas veces, el propósito de la actividad se pierde. He asistido a clases "muy innovadoras" dónde nos ponían películas o vídeos de Internet, pero no teníamos muy claro para qué o qué íbamos a prender con eso. Por tanto, por supuesto que estoy a favor de la innovación docente, pero sin perder de vista el objetivo que queremos lograr sin importar si usamos o no algún método tecnológico.
Finalmente, para poner en prácticas todos estos conceptos y principios educativos realizamos una práctica con un libro de texto, cuya unidad trataba sobre comida. El ejercicio consistía en que, por grupos, debíamos plantear de otra forma las actividades del libro realizar los cambio que creyéramos pertinentes para realizar una sesión de clase más dinámica. En nuestro grupo, lo que nos resultó más difícil fue plantear cómo enfocar el reading, es decir, como realizar un reading más dinámico y que los alumnos no tuviesen simplemente que leer el texto. Las ideas que se nos ocurrieron fue que formasen parejas y lo leyesen conjuntamente para comprobar si su pirámide alimentaria contenía los elementos indicados en la lectura, pero la profesora nos indicó que podría resultar muy pesado y largo el texto. Otra idea que se nos ocurrió para solucionar este problema sería que solo leyesen el párrafo dónde se encontraba esa información que necesitarían contrastar, de esta forma reduciríamos la longitud y la complejidad de la actividad. Por otro lado, también debatimos sobre las precauciones que deberíamos tener a la hora de realizar al alumnado preguntas propuestas en el libro del tipo: ¿cuánto ejercicio haces? o ¿como sano? Este tipo de preguntas podrían herir algunas sensibilidades, pueden que algunos alumnos no quisiesen responder o se sintiesen incómodos, por ejemplo, si sufren obesidad u otros trastornos alimenticios. Por tanto, creemos que en lugar de realizar estas preguntas de forma directa podríamos hacer un brainstorming inicial en el que se preguntase de forma general cuánto ejercicio creen ellos que es necesario hacer o qué alimentos componen una dieta saludable.
Como conclusión, en esta sesión he descubierto a tres grandes educadores con cuyas ideas concuerdo plenamente y he aprendido que modificar las actividades de un libro es más difícil de lo que parece a simple vista. Supongo que es algo que se aprende con la práctica docente al ir comprobando lo que funciona y lo que no. Por tanto, la sesión me ha permitido reflexionar sobre algunos aspectos clave que creo que deberían cambiar en la educación actual.




Me alegra que concluyas que te ha sido útil la sesión.
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