En el artículo de Is technology transforming education? se reflexiona sobre si aplicar la tecnología en educación implica que se esté innovando o es la forma en la que se utiliza lo que implicaría esta innovación. La opinión del autor es que la tecnología se puede aplicar de forma innovadora, pero también con metodologías más tradicionales. Por tanto, no es que la tecnología transforme la educación al completo, sino que es el uso y el partido que los profesores le saquen a esa tecnología lo que transformará la educación y la forma de dar clase.
Después de leer el artículo, puedo decir que estoy totalmente de acuerdo con lo expuesto por el autor.
Creo que utilizar ordenadores, tabletas o móviles en clase no implica una revolución educativa ni una mayor innovación, sino simplemente implica un cambio de herramientas o soportes en la labor educativa. Sí es cierto que la tecnología puede ser nuestra aliada, pero será el uso que le demos lo que determine si estamos innovando o estamos haciendo lo mismo de antes pero con un soporte nuevo y diferente. Si utilizamos un ordenador para realizar siempre ejercicios de rellenar huecos o para usarlo de la misma forma que se utilizó tradicionalmente un libro de texto, no estaremos transformando la experiencia educativa de nuestro alumnado. Sin embargo, si nos ayudamos de la tecnología para realizar actividades o proyectos que motiven y hagan partícipe al alumnado, sí estaremos transformando la experiencia educativa.
Además, quiero recalcar que no solo se puede innovar utilizando la tecnología más novedosa; sino que se puede innovar con un encerado o una simple hoja de papel. En clase con Ana y Luz hemos visto ejemplos de innovación con una simple fotografía, un vídeo, unas tarjetas, etc; y creo que con todos ellos se conseguiría una sesión activa y participativa por parte de los alumnos. Por tanto, creo que eso que dicen algunas personas de que los alumnos se implicarán más si les ponemos un ordenador delante es totalmente falso. Podremos conseguir implicar al alumnado si diseñamos actividades amenas, interesantes y que llamen su atención de alguna forma; da igual si es usando un ordenador o una cartulina. Además, creo que actualmente los alumnos están más interesados en utilizar herramientas o utensilios más "convencionales" que en utilizar la tecnología. Los alumnos están rodeados de tecnología en su día a día, pero no juegan ni desarrollan su imaginación a diario. Por tanto, esas actividades que pueden parece más simples creo que dan mucho resultado.
Como conclusión, puedo decir que como futuros maestros no creo que tengamos que obsesionarnos con utilizar dispositivos electrónicos en clase para estar a la última; sino que debemos centrarnos en diseñar actividades innovadoras ya sea ayudándonos de estos dispositivos o no.

No puedo estar más de acuerdo.
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