sábado, 23 de diciembre de 2017

TEMA 2. La enseñanza de lenguas en el presente modelo educativo, nacional y autonómico. (Eduardo)

Los profesores de lenguas extranjeras se encuentran con grandes problemas o barreras a la hora de impartir sus clases. Por un lado, nos encontramos con las limitaciones que nos suponen los objetivos fijados por la Unión Europea o por el propio Gobierno de España o la Xunta de Galicia en su proceso de convergencia con los objetivos europeos. Estos objetivos son los mencionados en la entrada anterior como la movilidad, el plurilingüismo o el desarrollo tecnológico; entre otros. Además, estos objetivos y metas suponen otro problema para los profesores como es la necesidad de conseguir resultados contrastables en un contexto cada vez más competitivo. Más allá de las propias instituciones, los agentes educativos y la realidad o contexto que rodea la educación también presentan ciertas problemáticas. Algunos problemas que deben afrontar los profesores y que tienen que ver con el alumnado pueden ser la edad de madurez del alumnado de secundaria; la situación familiar, económica o social del alumnado; problemas físicos, de salud o de discapacidad; etc. Además, al encontrarnos en un mundo tan globalizado pueden surgir otras problemáticas como el uso de las nuevas tecnologías en el aula o las condiciones o requisitos que nos impone el mercado laboral. Finalmente, si nos centramos en problemas más específicos dentro del aula de lenguas extranjeras podemos nombrar la asignación de horas lectivas de los idiomas extranjeros o la conciliación del libro de texto con otros materiales complementarios y más reales y cercanos al alumnado.



Todos estos problemas dificultan enormemente la labor del profesorado de lenguas extranjeras, pero en mi opinión hay un problema que destaca por ser el de más difícil solución que sería la edad de madurez del alumnado de secundaria. Considero que es uno de los mayores problemas porque es inevitable, la adolescencia es una etapa por la que todos debemos pasar y que supone cambios tanto físicos como cognitivos y emocionales. Además, cada alumno madura de una forma y a una edad diferente por lo que cada uno tendrá su propio nivel de desarrollo y adquisición de conocimientos. El profesorado suele manifestar que tratar con los adolescentes es uno de los aspectos más difíciles, sobre todo si tenemos en cuenta la brecha generacional que los separa a ambos. El profesorado debe lograr motivar a sus alumnos y propiciar que cada uno adquiera los conocimientos y competencias necesarias a su propio ritmo de desarrollo o madurez. Para lograr este objetivo, se debe diversificar o adaptar el temario a las necesidades de cada alumno.



Los aspectos negativos de este problema pueden ser los cambios emocionales que sufre el alumnado. La adolescencia se suele caracterizar por una baja autoestima y por un gran deseo de independencia y de sentirse integrado en un grupo de iguales. Esa baja autoestima se puede reflejar en vergüenza al hablar en público o en dar su opinión. Si volvemos a lo mencionado en la entrada anterior dónde se explicaba que uno de los aspectos más importantes que se debe trabajar en una clase de lengua extranjera es la oralidad, esta baja autoestima puede ser un gran problema a la hora de llevar a cabo ejercicio orales en el aula. Por otro lado, ese deseo de independencia o de sentirse aceptados puede provocar conductas disruptivas en clase o falta de interés hacia las actividades propuestas. Sin embargo, no solo serían difíciles de solucionar estas conductas más “negativas”, sino que también nos podemos encontrar con adolescentes con altas capacidades o con un gran afán de superación y estudio debido a su madurez o a la presión familiar o social. Estos casos son igual de difíciles que los anteriores porque también se debe conseguir motivarlos, que no pierdan el interés y cumplir con sus expectativas de aprendizaje.



A pesar de estos problemas, el profesorado debe adaptarse y buscar soluciones que permitan la integración de todo el alumnado y la adquisición de competencias. En primer lugar, se debe motivar al alumnado realizando actividades con temas que les interesen como la música, el cine o las series, los videojuegos, los viajes, etc. También se debe crear un ambiente tolerante y abierto en el que el alumnado no se siente intimidado sino que se sienta con la confianza suficiente para hablar en público y expresar su opinión libremente sin miedo a que nadie lo juzgue. En segundo lugar, el profesorado debe adaptar las tareas a la madurez de cada estudiante, debe dejarles decidir sobre su propio aprendizaje y en ningún momento se debe pretender que todos alcancen el mismo nivel; sino que cada uno alcanzará los conocimientos y competencias de acuerdo con su nivel de madurez cognitiva.



Como conclusión se puede observar que el profesorado se enfrenta a grandes dificultades, pero debe buscar soluciones para solucionarlas. La adolescencia y la madurez del alumnado es una etapa difícil y el profesorado deberá motivar al alumnado y adaptar la enseñanza a cada alumno. La finalidad de todo profesor es potenciar las habilidades y capacidades de cada estudiante y lograr su desarrollo integral.

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