lunes, 29 de enero de 2018

2ª sesión. Comprensión escrita. (Ana)

En esta sesión hablamos sobre la comprensión escrita y, al igual que en la comprensión oral, vimos que también deben existir las fases de pre-lectura, la lectura propiamente dicha y la post-lectura. Como he comentado en la entrad anterior, me parece esencial seguir estas fases. Así, en la pre-lectura el alumnado ya sabrá de qué tratará el texto o conocerá palabras clave que aparecerán en dicho texto. Una actividad de pre-lectura que me parece interesante es la de adivinar a partir de la imagen o del título el tema el texto, ya que considero que se explota muy poco estos recursos y son esenciales para entender mejor un texto. También me gustaría hablar de otra actividad propuesta por la profesora que consiste en proporcionarle tres palabras clave al alumnado para que ellos construyan su propio texto. Una vez leídos en alto y analizado los textos se procederá a leer los originales para ver si existen similitudes entre las historias. Esta actividad me resultó muy interesante y creo que podría funcionar muy bien en clase porque acerca a los alumnos al texto y, además, potencia su autonomía y su creatividad a la hora de crear un texto propio. Al hilo de esta reflexión, considero que la producción escrita también es un factor muy importante que se debe potenciar en el aula y que, muchas veces, está demasiado limitado por el número de palabras o por el tema concreto del que se debe hablar. Creo que la atención a la diversidad se podría aplicar en este sentido y darles pautas marcadas a los alumnos más reticentes o que necesitan unas instrucciones clara, pero también se les debería dar libertad a los alumnos más creativos para que escriban sobre algo que les interese o les inspire y no cuartar su creatividad. Esta reflexión la realizo a título personal porque yo me incluía dentro de estos últimos alumnos que querían escribir sobre algo más que my holidays o my family. Por eso, recuerdo como una etapa muy feliz del instituto una ocasión en la que se realizó un certamen de escritura de temática libre en el que participé muy motivada porque era la primera vez que podía escribir sobre algo que de verdad me interesaba.


Por otro lado, en clase dedicamos parte de la sesión a hablar sobre la utilidad de las canciones en el aula, a conductas disruptivas en clase y a las nuevas pruebas de selectividad. En cuanto a las canciones, me gustaría decir que estoy a favor de su utilización pero concuerdo con la profesora en que debemos tener cuidado con el tipo de canción que elegimos y el mensaje que queremos proyectar en el alumnado. Sin embargo, creo que también podríamos utilizar este tipo de canciones a nuestro favor o para sacar alguna enseñanza de ellas. Por ejemplo, en la asignatura de "Función Titorial" tuvimos que realizar un role-play de una tutoría y en mi grupo decidimos analizar con los alumnos el significado que está detrás de las letras de canciones como las de "4 babys" de Maluma. Considero que realizar este tipo de prácticas de concienciación sobre estereotipos presentes en la sociedad se podrían llevar a cabo también en la clase de inglés y servirían para reforzar el espíritu crítico del alumnado.

En cuanto a las conductas disruptivas, creo que es una preocupación que tenemos en común toda la clase. Puede que se deba a miedos infundados por terceras personas que suelen contar experiencias negativas en el aula o puede deberse a nuestra propia experiencia como adolescentes. Aún así, creo que las experiencias de Ana nos deben servir para ver que, la mayoría de las veces, el comportamiento adolescente no es tan pésimo y sí están receptivos a colaborar y aprender en las clases. Considero que es un estereotipo que todos debemos cambiar para no llegar a clase con prejuicios y miedos que dificultarán nuestra labor docente. 

Respecto a las pruebas de selectividad, en clase se produjo un gran debate a raíz de la incorporación de una prueba sobre fonética. Tal y como hablamos en clase, considero que es un parche para intentar solucionar la falta de una prueba oral en selectividad. Sin embargo, creo es una prueba que no está acorde al nivel que se le debe exigir a los alumnos de 2º de bachillerato porque considero que lo importante sería que sepan pronunciar bien no que sepan las reglas fonéticas. De hecho, si alguien me preguntase la diferencia entre la "e" abierta y la "e" cerrada en gallego no sabría responderle; pero sí las diferencio de manera inconsciente al hablar. Esto se logra con práctica y más práctica oral, algo que sin duda falla en el sistema educativo español y que no se solucionará haciéndoles aprenderse de memoria unas reglas fonéticas al alumnado.

Finalmente, un concepto que me llamó la atención de los explicados en clase fue el de "indefensión aprendida", es decir, el fenómeno que se produce cuando el alumnado sabe que no logrará un objetivo y lo afronta con una actitud pasiva o derrotista. Este concepto salió a raíz de hablar sobre los exámenes de los libros de lectura en los que no se premia que el alumnado haya leído y entendido el libro, sino que se castigan sus faltas de ortografía. De esta forma, se crea en el alumnado una sensación de indefensión frente a ese examen y los alumnos con más problemas de expresión escrita ya no leerán el libro y asumirán un suspendo en esa prueba. Mientras estábamos explicando este concepto en clase, me vino a la mente la experiencia de mi hermano menor ante este tipo de exámenes y me hizo reflexionar sobre otras actitudes que pueden surgir por parte de alumnos que se las ingenian de otra forma para no suspender; es decir, que no adoptan una actitud de indefensión sino que buscan otras soluciones alternativas. La solución de mi hermano era no leer el libro de texto, sino aprenderse de memoria las palabras clave que aparecen al final del libro y buscar las respuestas en Internet a las preguntas típicas que también aparecen detrás del libro para aprendérselas de memoria. En su caso, esta técnica funcionaba porque el profesor ponía en el examen estas preguntas y los alumnos eran conscientes de esto. La consecuencia de estas actitudes es que los alumnos no desarrollan sus capacidades de lectura y comprensión general del texto, sino se convierten, una vez más, en máquinas que deben memorizar y escribir todo perfecto para aprobar un examen. La solución a esta problemática radica en el profesorado que debe marcar claro el propósito que busca al realizar un prueba y debe explicarles claramente a los alumnos qué se valorará a la hora de corregirlo.



Como conclusión de esta sesión, se puede extraer que se debe incentivar la creatividad de los alumnos y atender a la diversidad proponiendo alternativas para que sea el alumnado el que elija. Además, creo que hoy en día las canciones son un instrumento muy útil para los docentes y que se deben explotar de forma correcta según el propósito que se busque. Finalmente, el profesorado debe hacerle saber al alumnado qué criterios se tendrán en cuenta a la hora de corregir y, en el caso de exámenes de lectura, se debería premiar que los alumnos hayan leído y entendido el libro y no centrarse en las posibles faltas ortográficas. Una propuesta planteada por Ana para llevar esto a cabo es que el examen del libro sea el primero, de esa forma en el posterior examen de gramática ya se podrá evaluar este aspecto.

1 comentario:

  1. Totalmente de acuerdo contigo, claro que se debe fomentar la creatividad en el alumnado. Voy más allá, es que hay que tener en cuenta los diferentes tipos de inteligencia.
    Una puntualización, no se deben hacer exámenes "de gramática".

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